El CISARC de UManresa testea una herramienta tecnológica que simplifica la reanimación cardiopulmonar

El Centro de Innovación en Simulación (CISARC) del campus Manresa de la UVic-UCC está siendo el banco de pruebas de usabilidad de un dispositivo tecnológico que simplifica la reanimación cardiopulmonar. Alumnado de ciencias de la salud que han recibido formación en reanimación cardiopulmonar en el centro durante este mes de febrero ha participado voluntariamente en las pruebas del aparato, una iniciativa de la empresa CPR SYSTEMS ENGINEERING. El Centro de Innovación en Simulación pone a disposición de las empresas sus instalaciones para testear productos tecnológicos del ámbito clínico en un entorno de seguridad y a partir de la metodología de la simulación. Además del alumnado y de los instructores de reanimación cardiopulmonar, el testeo del producto se hará también con alumnado del Máster en Emergencias Extrahospitalarias de Manresa, de manera que lo habrán probado tanto futuros profesionales de la salud como provesionales en activo.

El prototipo que se ha estado probando es un dispositvo de apoyo en reanimación cardiopulmonar (DARCP) que se desarrolla en el marco de un proyecto en el comité asesor del cual hay expertos como el Doctor Joan Bigorra y la Doctora y Directora de la Cátedra en Simulación y Seguridad del Paciente, Carmen Gomar. Se trata de un aparato diseñado por Adolfo Ferrero que tiene como finalidad que una única persona pueda realizar las maniobras de soporte vital básico. El objetivo, explica Ferrero, es dotar a los profesionales de las emergencias "de un equipo de primera intervención que sea muy básico, pero que al mismo tiempo permita ejecutar un tratamiento especializado". En estos momentos, para hacer las maniobras de soporte vital básico son necesarias dos personas. El dispositivo consiste en una base que se coloca debajo de la persona afectada por un paro cardiorespiratorio. Esta base incluye un cabezal basculante, un portamascarillas y unas orejeras que fijan la cabeza. El dispositivo permite fijar la mascarilla, alinear la vía aérea y mantener la hiperextensión para que una única persona pueda realizar las maniobras de reanimación.

Las pruebas que se están desarrollando en el CISARC incluyen tanto la comprobación de la usabilidad de la nueva herramienta, como su incorporación en la formación de la reanimación cardiopulmonar y el entrenamiento necesario para que colectivos profesionales de las emergencias lo sepa untilizar. Se trata, explica Feerrero, de ver "si es intuitivo, si es necesario modificar su diseño e incluso, identificar los cambios que es necesario introducir en la formación básica de las personas que lo tengan que utilizar". Ferrero explica que el dispositivo podría comenzar a utilizarse en un plazo de un año y medio, una vez haya superado todas las validaciones para poderse usar en los servicios de emergencias.

Un impulso al proyecto

El diseñador del dispositivo considera que la posibilidad de testearlo en el CISARC implicará una aceleración en su desarrollo. Ferrero ha definido el Centro de Innovación en Simulación de UManresa como una "plataforma de investigación tremenda, un laboratorio perfecto, dotado de espacios que permiten simular el trabajo de profesionales de las emergencias en una situación de mucha presión. Además, me ofrece la posibilidad de que el dispositivo sea probado por distintos perfiles de usuarios: desde estudiantes de ciencias de la salud hasta profesionales en activo del Máster de Emergencias". Ferrero también ha puesto en valor que todo el trabajo de testeo de usabilidad que ha hecho el CISARC se traduce en datos medibles y cuantificables, imprescindibles para completar el desarrollo del proyecto para que empresas potencialmente inversoras tengan garantías basadas en datos científicos. 

Multiplicar la eficiencia en las intervenciones sin una gran inversión

Fue en el decurso de un viaje al continente africano en el año 2015 cuando Adolfo Ferrero empezó a pensar en el diseño de este dispositivo. "Allí no había nada y se me ocurrió que disponer de un equipo ligero, portátil y que requeriera solamente una formación muy básica permitiría multiplicar las intervenciones en paros cariorespiratorios", explica. Así, con un único dispositivo y sin incrementar el número de personas, se multiplican las posibilidades de intervención. El aparato está pensado para que forme parte de la equipación básica de las ambulancias que conduce una única persona. "Con lo que cuesta cada año una ambulancia, podríamos tener 800 dispositivos que garantizarían una primera intervención rápida y segura, que es básica en la atenció de paros cardiorespiratorios".

La simulación al servició de la investigación

La experiencia de esta empresa es un ejemplo del potencial del CISARC en relación con el desarrollo de productos tecnológicos del ámbito clínico en un entorno de seguridad y con todas las garantías y el rigor de la investigación científica. La directora de la Cátedra de Simulación y Seguridad del Paciente, Carmen Gomar, explica que "la simulación no es únicamente una herramienta de entrenamiento para personal del ámbito clínico, sinó que puede ser también una herramienta de investigación, como lo demuestra el trabajo que estamos haciendo con el desarrollo de este y otros dispositivos.".

La experiencia del alumnado que ha participado en la prueba

Paula Serra y Maria Esteve son estudiantes de la Facultad de Medicina de la UVic-UCC y han participado voluntariamente en la prueba de usabilidad de este nuevo dispositivo. Esteve asegura "que es de fácil uso y fácil de utilizar para todo el mundo. Aunque posiblemente se pierde algo de tiempo a la hora de iniciar la reanimación, un vez bien colocada, las maniobras pasan a ser más fáciles y no tienes que estar controlando en todo momento la posición. Facilita en gran parte la RCP". Por su lado, Paula Serra asegura que realizar bien una RCP es complejo por la necesidad de garantizar el ritmo de las compresiones torácicas, por la fatiga que aparece en breves minutos y por el hecho de tener una vida en tus manos". Por eso, según ella, "este dispositivo me parece innovador y muy útil, ya que permite despreocuparse, por ejemplo, de si el cuello tiene suficiente hiperextensión o de si la mascarilla está bien colocada para que no se escape el aire". Otra ventaja es que "permite a las personas que están realizando las maniobras poder pensar más claramente sobre los siguientes pasos a seguir sin tener que preocuparse por otros factores".

Sobre la oportunidad de participar como estudiantes de Medicina en el desarrollo tecnológico de herramientas médicas, Maria Esteve asegura que "aunque todavía no tenemos suficiente conocimiento y práctica como médicos, somos un punto clave para probar mecanismos que posiblemente utilizaremos en el futuro, además de que podemos aportar nuestra visión". Según Paula Serra, los estudiantes de Medicina "tendríamos que estár más involucardos en el desarrollo de herramientas médicas ya que es una oportunidad de poner en práctica todos los conocimientos teóricos adquiridos". Además, añade, "como médicos en proyección seguramente lo que podemos aportar a nivel teórico no es muy relevante, pero sí que creo que justamente esta ignorancia es la que podría permitir que nosotros demos opiniones o hagamos propuestas que no se habían tenido en cuenta. Concluye que "poder trabajar con personas con tanta experiencia en el ámbito médico y tecnológico sería muy enriquecedor".

 

El CISARC de UManresa testea una herramienta tecnológica que simplifica la reanimación cardiopulmonar