Cuando has participado en un Erasmus, sabes el valor de una buena acogida.
Mercè Pelay
Exalumna de Fisioterapia

El Erasmus es una experiencia muy enriquecedora: te permite conocer gente nueva, vivir durante unos meses en un país diferente, aprender a espabilarse en un idioma extranjero. Es fantástico pero el que ha pasado por ello sabe que, justo antes de partir, empiezan a asaltarte dudas y miedos. ¿Cómo puedo encontrar un lugar donde vivir? ¿Cómo podré desplazarme para ir a la universidad? ¿Cómo puedo aprovechar mi estancia al máximo? Es en este momento en que saber que hay alguien a quien puedes preguntar o que puede echarte una mano para resolver cuestiones prácticas se agradece muchísimo. Marca la diferencia entre vivirlo con ilusión o desde la incertidumbre.

 

Yo fui afortunada cuando estuve en Dinamarca. Un estudiante danés me ofreció todo el apoyo que necesité. Por ello, cuando Albert Careta me propuso de ser mentora de dos estudiantes de Enfermería de Finlandia, Emilia y Lauren, no me pude negar. Era un modo de devolver la buena acogida que había recibido yo.

 

Las escribí unas semanas antes de que llegaran: les di algunos consejos sobre cómo moverse por Cataluña, cómo llegar a la universidad; también algunas informaciones para encontrar un buen alojamiento. Cuando llegaron, salimos algunos días juntas: a pasear por el parque de l'Agulla, a la Stroika de marcha. Al cabo de poco, ya estaban instaladas y se espabilavan solas. Ahora nos vemos poco porque están de prácticas en Sant Boi y viven en Barcelona pero saben que, para cualquier cosa, pueden llamarme, que pueden contar conmigo.

 

Los horarios y el clima es lo que más les ha sorprendido. Acostumbradas a cenar sobre las 4 de la tarde, no entendían porqué tenían de almorzar a las 3. Poco a poco, se han ido acostumbrando.

En realidad, el caos de los horarios de las comidas ha sido compensado sobradamente por las buenas temperaturas que tenemos aquí en comparación con Finlandia. Les encantó poderse pasear, en pleno mes de marzo, con solo una chaqueta ligera. Es como un sueño para ellas.

 

Otra de las situaciones que les ha chocado ha sido el poco conocimiento del inglés entre la población, en general. Se han esforzado en aprender el catalán y el castellano y, ahora, hablan una mezcla de los dos idiomas para hacerse comprender. Y lo consiguen! Vaya si lo hacen.

 

Y es que el Erasmos es esto: marchar lejos de casa y poner a prueba tus recursos para crecer como persona y como profesional. Y, en este contexto, el estudiante mentor es la red invisible que te permite dar el salto para descubrir lo desconocido con seguridad y tranquilidad. Con emoción. Sin miedo.

Si deseas más información sobre el programa de mentoraje de UManresa, ponte en contacto con la oficina de Relaciones Internacionales.

Programa de mentoraje de estudiantes internacionales