Profesores de UManresa colaboran en la elaboración de Noctámbulos, un informe sobre la relación entre el consumo de drogas y las violencias sexuales en el ocio nocturno

UManresa ha colaborado en la elaboración de la quinta edición del informe anual del observatorio Noctámbulos, dedicado a analizar la relación entre el consumo de drogas y las violencisa sexuales en contextos de ocio nocturno. El informe se ha presentado este viernes, en el marco de la jornada "Violencias sexuales en entornos festivos. Estrategias de actuación", que se ha hecho en Barcelona. Según el informe, un 97% de las mujeres encuestadas manifiesta haver sufrido algún tipo de violencia sexual por parte de hombres (comentarios incómodos, insistencias ante la negativa o tocamientos, entre otros) y un 22,5% asegura haver sufrido violaciones con y sin uso de la fuerza física.

Los profesores de la Facultad de Ciencias de la Salud Albert Espelt y Marina Bosque-Prous se han encargado del asesoramiento medotológico del trabajo de campo de ete proyecto de la Fundación Salud y Comunidada. El trabajo de Espelt y Bosque-Prous se ha concretado en la aportación de metodologías cuantitativas para el diseño del cuestionario on line y la explotación de los datos para dotar de rigor científico a su resultado. La encuesta la han respondido 1.541 personas, un 73,3% de las cuales eran mujeres y un 40% tenían entre 20 y 29 años. Además de la encuesta, para elaborar el informe también se han hecho entrevistas semiestructuradas en espacios de ocio nocturno, los investigadores han hecho salidas de observación y se ha hecho un análisis de la configuración espacial y urbanística de estos espacios. El estudio se ha completado con un análisis de fuentes secundarias.

Otras conclusiones del trabajo son que las mujeres despliegan estrategias para evitar el castigo social si consumen en exceso para evitar sufrir violencias sexuales o para no ser responsabilizadas de estas. También se ha constatado que hay una tendencia a criminalizar a la juventud o a asociar de forma determinstia a esta edad o momento vital con las violencias sexuales, aunque no tengan fronteras de edad y requieran de un tratamiento intergeneracional. Otra conclusión es que para mejorar la percepción de seguridad de los espacios de oci nocturno es necesario que estos sean espacios más diversos y plurales y que tengan distintas funcionalidades. El informe constata también que las dinámicas de violencias sexuales en ocio nocturno son distintas según el espacio en el cual se produzcan (fiestes, espacios o transporte público o redes sociales). Entre otros, el trabjo concluye que las redes informales y el movimiento feminista son las preferidas de las mujeres para gestionar una agresión sexual y que hace falta abordar los aprendizajes de la sexualidad en las campañas preventivas.

Profesores de UManresa colaboran en la elaboración de Noctámbulos, un informe sobre la relación entre el consumo de drogas y las violencias sexuales en el ocio nocturno