Los avances médicos han permitido retrasar muchas enfermedades graves a edades cada vez más avanzadas. Sin embargo, en el caso del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas, todavía no disponemos de tratamientos que eviten o retrasen su aparición. Ante esta realidad, las intervenciones no farmacológicas, como la musicoterapia, se han consolidado como una estrategia clave para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y de sus cuidadores.
En Cataluña, durante los últimos ocho años, universidades, fundaciones y entidades sociales han impulsado proyectos que utilizan la música como herramienta preventiva y terapéutica. La música ayuda a estimular la memoria, reforzar la autoestima y romper el estigma asociado a la demencia. Algunos ejemplos destacados son las Corales de la Memoria de la Fundación Catalunya La Pedrera, el proyecto Banda Sonora Vital de la UPF o la iniciativa Life Soundtrack de la Fundación Pasqual Maragall, cuyo objetivo es crear un vínculo musical con la biografía de la persona y fomentar, entre otros aspectos, la conexión intergeneracional.
Estas iniciativas se suman a programas de investigación y formación de especialistas en musicoterapia, como las jornadas Arts i Salut de la ESMUC o el proyecto Co-Care de la UVic-UCC, dirigido a cuidadores y familias, así como a servicios pioneros como Cures Musicals® de la entidad Singular, que forma a profesionales para la aplicación de la música en actividades de la vida diaria, como la higiene y la alimentación. En paralelo, en los últimos años se han desarrollado aplicaciones móviles y proyectos de proximidad que acercan la musicoterapia a los hogares.
La innovación tecnológica también desempeña un papel relevante. Hoy en día, aplicaciones como YoTeCuido o sistemas de recomendación musical basados en inteligencia artificial permiten personalizar las intervenciones y facilitar la labor de los cuidadores. Estas herramientas, junto con iniciativas comunitarias, han creado una red que conecta la salud pública con la investigación universitaria, demostrando que la música es mucho más que entretenimiento: es una herramienta terapéutica con impacto clínico y social.
En este contexto, desde UManresa también contribuimos a promover la música como herramienta de bienestar a través de la Coral Universitaria del programa USènior, un espacio en el que las personas mayores pueden disfrutar del canto coral, mantenerse activas y socializar. La coral no es solo una actividad artística, sino también una experiencia que refuerza la memoria, la atención y la conexión emocional, aspectos esenciales para un envejecimiento saludable.
Se puede afirmar que Cataluña ha pasado de la teoría a la práctica clínica y social: hoy, la música es una aliada poderosa para afrontar los retos del envejecimiento y las demencias.
Marina Mateu Capell, docente del grado en Enfermería de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa