La masticación es una función orofacial esencial que se adquiere progresivamente durante el desarrollo infantil. No es innata: requiere aprendizaje, modelado y práctica. Una buena masticación contribuye a un desarrollo adecuado del órgano bucofonador y de todas las estructuras implicadas en el habla, la deglución y la respiración. Las investigaciones actuales en motricidad orofacial destacan que una masticación adecuada es clave para el crecimiento craneofacial, para la función muscular equilibrada y para establecer patrones orofaciales normales a lo largo de la vida.
¿Por qué es importante masticar bien?
Masticar correctamente es fundamental porque permite:
- Favorecer el desarrollo correcto del órgano bucofonador, incluyendo lengua, labios y mandíbula, imprescindibles para el habla y la deglución.
- Fortalecer la musculatura orofacial y adquirir patrones motores maduros, evitando disfunciones como la deglución alterada o la respiración oral.
- Contribuir a una correcta formación de las arcadas dentarias y a la estabilidad ortodóntica. Las evidencias indican que la función masticatoria influye en el correcto desarrollo dentoesquelético.
- Crear un bolo alimenticio adecuadamente triturado y ensalivado, lo que mejora la digestión, la absorción nutricional y la seguridad en la deglución.
- Estimular el crecimiento armonioso de las estructuras craneofaciales, reduciendo el riesgo de alteraciones posteriores.
Aprendizaje y modelado en la infancia
Como la masticación no es innata, es necesario enseñarla y practicarla. Esto incluye:
- Adoptar una buena postura sentados.
- Aprender a utilizar los cubiertos adecuadamente.
- Saber cuánta cantidad introducir en la boca.
- Aprender dónde colocar el alimento, a qué ritmo masticar y cómo alternar los lados.
Las horas de las comidas deben ser un espacio familiar compartido, ya que los niños aprenden por imitación: observan cómo los adultos gestionan las texturas, mastican, cortan el alimento y mantienen una actitud adecuada frente a la comida.
Evolución y tipos de alimentos
Es imprescindible no alargar la alimentación triturada más de lo necesario. La investigación actual confirma que las dietas excesivamente blandas afectan negativamente al desarrollo orofacial y dificultan la adquisición de un patrón masticatorio maduro y estable.
Antes y durante la erupción dentaria, es importante exponer a los niños a:
- Alimentos enteros, para favorecer el corte con los incisivos (manzana, pera, fuet, zanahoria).
- Texturas consistentes, adecuadas a la etapa dentaria, para estimular la musculatura y los movimientos mandibulares (bocadillos con pan de horno, manzanas verdes, etc.).
Si la dieta se basa mayoritariamente en alimentos blandos (galletas, pan de molde, cremas, hamburguesas, fruta cortada fina…), la musculatura no desarrolla suficiente fuerza. Esto puede generar:
- Mandíbula inestable
- Asimetrías faciales
- Alteración en la colocación dental
- Dificultades en los movimientos coordinados de masticación y deglución
Fases de la masticación
- Incisión: Corte del alimento con los incisivos.
- Trituración: El alimento se lleva hacia los premolares, donde se realiza una masticación bilateral alternada, lenta y controlada.
- Pulverización: Los molares posteriores terminan de triturar el alimento hasta obtener un bolo alimenticio homogéneo, apto para la deglución.
Control odontológico
La calidad dental es esencial para conseguir una buena masticación, por lo que es necesario realizar revisiones periódicas para detectar caries, fracturas u otras condiciones que puedan dificultarla.
Ester Rodríguez Leon, docente del grado en Logopedia, coordinadora del máster en Motricidad Orofacial y coordinadora del Servicio de Logopedia de la Clínica Universitaria