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10 minutos al día para empezar a cuidar tu bienestar mental

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Dia Mundial de la Salut Mental
07/10/2026

No hace falta esperar a encontrarnos mal para empezar a cuidar nuestra salud mental. El bienestar emocional también se construye en el día a día, a través de pequeños hábitos que nos ayudan a afrontar mejor lo que nos pasa, a reducir la sensación de ir siempre con prisas y a encontrar espacios para detenernos.

Por eso, te proponemos siete pequeños hábitos, uno para cada día de la semana, que solo requieren 10 minutos. No buscamos grandes cambios ni resultados inmediatos. Se trata, simplemente, de probarlos, observar cómo nos hacen sentir y, si nos funcionan, irlos convirtiendo, poco a poco, en pequeños microhábitos.

Son acciones sencillas que requieren muy poco tiempo, pero que a menudo dejamos de lado porque pensamos que «10 minutos no servirán de nada».

Te proponemos que hagas la prueba.

1. Escucha tu primer pensamiento del día

¿Cuál es el primer pensamiento que tienes al despertar? ¿Cómo es? ¿En qué dirección va? ¿Es una queja, una preocupación o algo que tienes pendiente?

Si el primer pensamiento del día suele ser negativo o está relacionado con todo aquello que «tienes que hacer», prueba algo diferente: dedica unos minutos a pensar en algo del día que te ilusione, que te guste o que esperes con ganas. No se trata de pensar en positivo constantemente, sino de tomar conciencia de cómo empezamos el día.

2. Busca cada día un espacio que sea solo tuyo

«No tengo tiempo» es probablemente una de las frases que más repetimos, pero quizás no necesites una hora, quizás con 10 minutos tendrás suficiente. Así que resérvate este tiempo como lo harías para una reunión, una llamada o cualquier otra obligación. Porque 10 minutos también cuentan.

3. ¿Qué te gusta hacer? ¿Has pensado en ello últimamente?

A veces pensamos que tener una afición implica dedicarle mucho tiempo, apuntarnos a alguna actividad o encontrar una franja horaria que no tenemos. Piensa que también podemos disfrutar más de cosas que ya forman parte de nuestro día a día, como por ejemplo tomar un café tranquilamente en la terraza y disfrutar del sol, escuchar y cantar una canción que nos gusta, leer unas páginas de aquel libro que siempre llevamos encima pero que nunca llegamos a abrir, o dar un paseo corto.

No siempre necesitamos encontrar tiempo para hacer algo nuevo. A veces, solo hace falta prestar más atención a aquello que ya nos hace bien.

4. Organiza tu día de manera realista

Cuando nos levantamos, a menudo ya tenemos en la cabeza una lista interminable de cosas por hacer. Prueba a clasificarlas en tres grupos:

  • Es urgente y lo tengo que hacer hoy.
  • Es importante, pero puede esperar.
  • Puede esperar hasta mañana.

Una organización realista nos puede ayudar a reducir la sensación de que todo es urgente. Y esto no sirve solo para el trabajo. También lo podemos aplicar a nuestra vida cotidiana.

5. Aprende a poner límites

¿Cuándo fue la última vez que dijiste «no»? A menudo aceptamos responsabilidades o compromisos que no nos corresponden, que no podemos asumir o que simplemente no nos apetecen, por miedo a lo que puedan pensar las demás personas. Debemos ser conscientes de que poner límites no significa dejar de ser una persona disponible o generosa. También significa que tenemos en cuenta nuestras propias necesidades y que respetamos nuestros límites de tiempo y de energía.

6. Descansa sin hacer «nada»

Tenemos muy interiorizada la idea de que, cuando no estamos haciendo algo, estamos perdiendo el tiempo. Detenernos también es necesario y debería formar parte de nuestra rutina con toda naturalidad. Dedica 10 minutos a no hacer nada en concreto: siéntate, mira por la ventana, toma algo tranquilamente o simplemente quédate en silencio. Llenar cada momento de actividad no significa disfrutarlos todos, porque dejar espacio para que la mente descanse también es una manera de cuidarla.

7. ¿Cuánto tiempo pasas frente a las pantallas?

Este es uno de los aspectos que más tiempo nos puede ocupar sin que nos demos cuenta. ¿Cuántas veces entras en las redes sociales sin saber exactamente qué buscas en ellas? ¿Cuánto tiempo acabas pasando ahí?

No se trata de renunciar a las pantallas, sino de preguntarnos:

  • ¿Qué me aporta este contenido?
  • ¿Cómo me hace sentir?
  • ¿Realmente quiero dedicarle este tiempo?

Quizás es aquí donde podemos recuperar los 10 minutos que necesitamos para practicar los otros hábitos.

Algunos pequeños gestos nos pueden ayudar:

  • No llevar el móvil a todas las estancias de casa.
  • Dejarlo lejos de la cama.
  • Evitar que sea lo último que miramos antes de ir a dormir.
  • Intentar que no sea lo primero que consultamos al despertar.

Cuidar la salud mental no implica tener que hacer grandes cambios. El bienestar emocional se construye día tras día, a través de pequeñas decisiones y hábitos que nos ayudan a detenernos, escucharnos y relacionarnos de manera más saludable con nosotras mismas y con nuestro entorno. Este Día Mundial de la Salud Mental te invitamos a dedicarte 10 minutos. Puede parecer poco, pero es tiempo que también mereces.

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