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Estudiants del grau en Fisioteràpia d'UManresa

Un estudio advierte de la necesidad de formar a los fisioterapeutas para abordar el dolor lumbar de manera integral

Solo la formación de posgrado o específica en dolor favorece que los fisioterapeutas adopten modelos basados en el paradigma biopsicosocial, el enfoque recomendado por la evidencia científica en el tratamiento del dolor lumbar. Esta es la principal conclusión del artículo publicado en la revista Retos titulado Spanish physiotherapists’ explanatory models regarding low back pain and its associated factors, elaborado por cuatro docentes de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa y uno de la Universitat Autònoma de Barcelona. El artículo, que tiene como investigadora principal a la coordinadora del grado en Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa, Júlia Jubany Güell, evidencia que buena parte de los fisioterapeutas españoles todavía utilizan un modelo biomédico, que asocia el dolor exclusivamente a alteraciones físicas. Este enfoque, que ha sido desplazado por la evidencia científica, puede contribuir a la cronificación del dolor y a resultados clínicos menos favorables.

Una muestra de 204 fisioterapeutas del Estado español

El artículo es resultado del análisis de los modelos explicativos de 204 fisioterapeutas que ejercen en el Estado español, una muestra diversa tanto en edad como en trayectoria profesional y formación. La mayoría de profesionales que han contribuido al estudio tienen entre 31 y 45 años, y hay una presencia femenina superior a la masculina. La experiencia profesional también es heterogénea, con fisioterapeutas que van desde perfiles jóvenes hasta profesionales con más de 25 años de trayectoria.

En cuanto al nivel formativo, más de la mitad disponen de estudios de posgrado, mientras que el resto tienen el título de diplomatura o grado en Fisioterapia. Asimismo, el trabajo ha permitido analizar la formación específica en dolor de este colectivo y ha constatado que una parte importante de profesionales afirma haber recibido poca o ninguna, mientras que un porcentaje menor cuenta con más de 40 horas de especialización en este ámbito.

La importancia de realizar cambios en la formación universitaria

Los datos indican que la educación de posgrado se asocia a un cambio significativo hacia modelos biopsicosociales, es decir, hacia una mirada que entiende el dolor no solo desde una perspectiva anatómica o estructural, sino también desde factores psicológicos y sociales que influyen en cada persona. En cambio, disponer únicamente de estudios de diplomatura o grado en Fisioterapia no comporta esta ampliación de perspectiva. De hecho, solo los fisioterapeutas con estudios de posgrado muestran diferencias estadísticamente significativas respecto a quienes disponen de un título universitario, especialmente en los modelos explicativos que vinculan el dolor al daño estructural o que refuerzan el miedo al movimiento. La investigación también apunta que recibir más de 40 horas de formación específica en dolor reduce de manera notable este modelo explicativo y favorece actitudes más alineadas con las guías clínicas actuales.

Otro aspecto destacado es que los fisioterapeutas con más de 25 años de experiencia tienden a mantener modelos explicativos más propios del modelo biomédico, lo que pone de manifiesto la necesidad de formación continua para actualizar conocimientos a lo largo de la carrera profesional. Esta necesidad es especialmente relevante teniendo en cuenta que el dolor lumbar es, hoy en día, la primera causa de discapacidad en el mundo, y que las guías internacionales recomiendan un abordaje biopsicosocial que integre factores físicos, psicológicos y sociales.

Las personas que han elaborado el trabajo destacan que la formación universitaria de grado debería incorporar más estrategias pedagógicas que ayuden a reinterpretar el dolor en clave biopsicosocial, así como asegurar que el profesorado disponga de herramientas actualizadas para enseñar este cambio de paradigma. En cambio, los estudios de posgrado emergen como un espacio donde los profesionales revisan y actualizan su práctica según la evidencia más reciente, lo que explica su impacto en la adopción de modelos menos biomédicos.

La investigación está firmada por Júlia Jubany, coordinadora del grado en Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa e investigadora principal; por los docentes de la misma facultad Olga Borao, Daniel Patón y Mireia Campoy-Vila; y por Albert Espelt, de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Un enfoque incluido en el programa del grado en Fisioterapia de UManresa

Los resultados del estudio muestran que, en el conjunto del Estado, el modelo biomédico continúa muy arraigado entre los fisioterapeutas, incluso entre los más jóvenes. En este contexto, Júlia Jubany defiende que las universidades tienen un papel clave para acelerar el cambio: «Hacen falta universidades que formen a los futuros fisioterapeutas competentes en abordaje biopsicosocial para favorecer un cambio en la profesión. En UManresa, lo hemos incorporado y es una buena noticia». Por ello, subraya el compromiso de este campus a la hora de incorporar este enfoque de manera estructural en el grado en Fisioterapia: «De forma general, en España, las personas, cuando terminan sus estudios de fisioterapia, todavía arrastran mucho el modelo biomédico. Hemos de ser conscientes de que la sociedad también mantiene este enfoque y eso tiene un efecto importante en el paradigma terapéutico de los nuevos titulados. Creo que la Universidad es quien debe impulsar que este paradigma cambie. Nosotros estamos trabajando en este sentido, estamos muy convencidos y así lo refleja nuestro programa». Jubany reivindica así que el modelo formativo de UManresa responde de manera directa a una necesidad real y actual del sistema español de fisioterapia.

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