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Mireia Campoy durant la defensa de la tesi doctoral

Una tesis muestra la relación entre las desigualdades sociales y la salud de las cuidadoras geriátricas

Una tesis doctoral elaborada por la fisioterapeuta y docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de Manresa (UVic-UCC), Mireia Campoy Vila, revela que las condiciones laborales y sociales tienen consecuencias en la salud física y mental de las cuidadoras geriátricas. 

Los estudios que ha realizado en el marco de la tesis muestran que más del 70% de las cuidadoras ha sufrido diversos trastornos musculoesqueléticos, que el 44% presenta dolor lumbar persistente y que el 76% tiene una salud mental por debajo de la media de la población. La autora de la tesis apunta que mejorar los recursos disponibles, homogeneizar las condiciones laborales y garantizar tiempo suficiente para completar las tareas podrían contribuir a reducir estas desigualdades estructurales.

Diferencias según la titularidad del centro

“Las desigualdades que hemos detectado no son fruto de factores individuales. Responden a limitaciones estructurales del modelo actual de cuidados, que comprometen tanto la salud de las cuidadoras como la calidad de la atención a las personas mayores.”, afirma la autora de la tesis.

Una de las principales conclusiones a las que ha llegado es que las condiciones laborales de las cuidadoras geriátricas varían sustancialmente en función de la titularidad del centro donde trabajan y que ello se traduce en más problemas de salud física y mental. En el caso de las profesionales de las residencias privadas y concertadas, realizan jornadas más largas, tienen una distribución más irregular de las tareas, trabajan a un ritmo más intenso y sostenido, disponen de menos tiempo para realizar las tareas que tienen asignadas y deben dar respuesta a un mayor volumen de demandas emocionales.

La tesis de Campoy también aporta otros datos sobre la salud de las cuidadoras geriátricas, como por ejemplo que el 59% tiene una salud física por debajo de la media de la población, cifra que aumenta hasta el 76% cuando se trata de salud mental. La puntuación media en este ámbito se sitúa en torno a los 41 puntos, lejos del valor de referencia que es de 50. Además, un 70% de las cuidadoras que respondieron el cuestionario elaborado en el marco de la tesis aseguraron que habían experimentado más de cuatro trastornos musculoesqueléticos en el transcurso del último año. Los problemas más habituales son el dolor cervical (83%) y el dolor lumbar (88%). El estudio también ha permitido constatar que un 80% sienten agotamiento emocional y consideran que trabajan a un ritmo elevado.

El trabajo cualitativo que se ha realizado en el marco de la tesis ha permitido confirmar que las cuidadoras atribuyen el dolor lumbar tanto a factores físicos y posturales como a condiciones organizativas (demasiadas tareas, falta de tiempo) y a aspectos psicosociales y personales.

Una muestra de medio millar de cuidadoras en España

Para su tesis doctoral, Mireia Campoy realizó cuatro estudios cuantitativos a partir de los datos que recogió en una encuesta sobre condiciones laborales y salud que respondieron 508 cuidadoras profesionales geriátricas de toda España. La muestra estaba formada mayoritariamente por mujeres (95%), la mayoría con una trayectoria profesional de más de 10 años en el cuidado de personas mayores. Los datos permiten constatar que el 38% de las cuidadoras trabaja en turnos rotativos y que el 28% tiene jornadas que superan las 40 horas semanales. También se realizó un estudio cualitativo utilizando la metodología participativa Concept Mapping que dio voz directa a 93 trabajadoras para identificar y priorizar las causas percibidas del dolor lumbar. 

Los datos cuantitativos constatan que tanto el dolor lumbar persistente como la mala salud mental se asocian a factores sociales y laborales, como la edad, un contexto socioeconómico familiar y territorial desfavorable, la ausencia de otros trabajos remunerados y la falta de tiempo para completar las tareas laborales. En el caso del dolor lumbar, también influyen la poca experiencia, las elevadas demandas físicas y el conflicto trabajo-familia. Asimismo, la mala salud mental también se asocia a la gestión frecuente de problemas ajenos, la exigencia de trabajar muy rápido y el agotamiento emocional derivado del trabajo. 

Un sector precario y feminizado

La investigación pone de manifiesto la precariedad estructural de un sector esencial y profundamente feminizado. Las cuidadoras geriátricas desarrollan su actividad en condiciones de gran exigencia física y emocional, con poca capacidad de autonomía y un reconocimiento insuficiente. Los datos demuestran que las desigualdades en salud que experimentan no son fruto de factores individuales, sino del funcionamiento global del sistema de cuidados y de atención a la dependencia.

Los resultados de esta tesis señalan la necesidad de impulsar intervenciones integrales que vayan más allá de las acciones individuales o asistenciales tradicionales. Es imprescindible garantizar un sistema público y universal de cuidados, alejado de la lógica de la privatización y el lucro, que reconozca y garantice los derechos laborales, la estabilidad, la promoción profesional y la equidad territorial. Estas políticas deberían reconocer los cuidados como un derecho y apostar por un modelo de cuidados basado en la atención centrada en la persona, la prevención de la institucionalización y el apoyo comunitario. En paralelo, también señala la necesidad de reforzar la formación, mejorar las condiciones contractuales y dotar a los centros de los recursos necesarios. Todo ello contribuiría a garantizar una atención digna, segura y de calidad a las personas mayores, ya que las problemáticas de las cuidadoras tienen un impacto directo en la calidad de la atención que reciben.
 

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