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Foto de família del lliurament del Premi Séquia 2026

Los galardonados con el Premi Séquia 2026 reivindican la educación y el ocio educativo

La maestra Alba Baltíerrez i Alier y el escultismo de Manresa recogieron ayer la décima edición del Premi Séquia, un reconocimiento convocado por la Fundació Aigües de Manresa – Junta de la Séquia y la Fundació Universitària del Bages – UManresa para reconocer actitudes positivas y constructivas en beneficio del progreso de la sociedad manresana. El premio se otorga con dos modalidades: una individual, que este año ha sido para Alba Baltíerrez, y otra colectiva, que ha reconocido al escultismo manresano representado por los agrupamientos Cardenal Lluch, Antoni Gaudí, Cavall Bernat y La Salut.

Los galardonados aprovecharon sus intervenciones para agradecer el reconocimiento público que representa y reivindicaron tanto la educación y a sus profesionales como la importancia y la necesidad de dar más apoyo al ocio educativo.

La maestra Alba Baltíerrez i Alier, fundadora de la escuela Flama e impulsora del proyecto Puntal de apoyo escolar a estudiantes con problemas de aprendizaje, dijo que recogía el premio en nombre de todas las personas que han trabajado a su lado en todos estos proyectos. Se refirió también a la importancia de la vocación para ejercer como maestra y afirmó que “ser maestro se lleva dentro”. Aprovechó su intervención para expresar su preocupación por el desprestigio que sufre el mundo de la educación y sus profesionales. Lamentó que no dispongan de suficientes recursos para atender la diversidad y para trabajar en buenas condiciones, motivos que justifican, dijo, las movilizaciones que están protagonizando.

La intervención del escultismo manresano, que compartieron miembros de los cuatro agrupamientos premiados, también tuvo un componente reivindicativo. Declarandose herederos de la trayectoria de las personas que impulsaron este movimiento en Manresa, afirmaron que este debía ser un premio compartido entre todas las personas, colectivos y familias que lo hacen posible. No obstante, denunciaron la precariedad y la burocracia que sufre el sector, así como el hecho de que la voz de los jóvenes sea ignorada. En sus intervenciones reclamaron más recursos y apoyo institucional y mayor reconocimiento, porque “formamos parte de la educación no formal que contribuye a formar en el compromiso, la solidaridad y el espíritu crítico”.

10 años de reconocimientos

La entrega del premio se realizó en el Museo del Agua y el Textil de Manresa, en el marco del programa de la Festa de la Llum. También intervinieron el vicepresidente de la Fundació Aigües de Manresa, Antoni Ventura Ribal, el alcalde de Manresa, Marc Aloy Guàrdia, y el director general de la Fundació Universitària del Bages, Antoni Llobet Mercadé.
Ventura destacó que este reconocimiento haya llegado a los 10 años y que se continúen premiando las actitudes de lucha contra las adversidades y de compromiso con la ciudad. Según él, esta iniciativa ha servido para “dar visibilidad a iniciativas que de otro modo habrían pasado desapercibidas”.

Por su parte, Antoni Llobet aseguró que uno de los valores más importantes que transmiten los premios es “que nadie puede hacer nada bien solo”. Además de compartir las reivindicaciones expresadas por los premiados, Llobet hizo un llamamiento a favor de una educación que se base “en la empatía, el respeto, la dignidad y la ternura”.

El alcalde de la ciudad cerró las intervenciones reconociendo la labor que ha hecho la sociedad civil para paliar las carencias y problemas de “un país con un estado ausente”. Según Aloy, los premiados son ejemplos de esta sociedad civil organizada. Como hicieron los galardonados y como hizo Llobet, el alcalde se sumó a la reivindicación del movimiento educativo y a la de todas las personas que trabajan por una educación de calidad.

El acto se completó con una breve actuación musical a cargo de miembros del Cor Jove de la Fundació Universitària del Bages – UManresa, integrada por estudiantes de la Universidad.

Los ganadores recibieron una escultura del artista manresano Ramon Oms. Los premiados también firmaron en el libro de honor del galardón. 
 

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